Desde diferentes rubros quieren adoptar estas acciones como una forma de disminuir la huella de carbono.

El impacto que ha generado en la población las consecuencias del cambio climático, se ven cada vez más reflejadas en la acción humana con iniciativas que buscan revertirlo.

Bajo este contexto, según el “Mapeo de actores e impacto potencial de la economía circular en Chile” (2019) del Ministerio de Medio Ambiente, el 59% proviene del sector privado, un 15% de las consultoras y evidenciaba el bajo posicionamiento de las instituciones educativas con un 6% y por debajo, las entidades públicas (5%).

Raúl Saavedra, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la UST

En el caso de la educación, la Universidad Santo Tomás de Iquique, quiso aportar creando la Red para el Desarrollo de Modelos de Negocios Circulares. Su director, Raúl Saavedra, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la UST y director de esta idea, cuenta que “el objetivo es crear una red público privada que permita la interacción entre los actores empresariales y sociales de la región, para fortalecer las temáticas y proyectos asociados a la economía circular”.

CAPACITACIONES

Uno de los ejemplos de cómo opera esta red, sería la capacitación que finalizó en el mes de febrero y que ha sido tomada por estudiantes de la casa de estudios, consultores  sénior y empresarios.

Mery Pizarro, fue una de ellas. Pasó a segundo año de Ingeniería Comercial y sus impresión sobre el curso es que “ha sido una experiencia muy enriquecedora en cuanto a conocimiento. A raíz de esto, también me enseñaron herramientas básicas en cuanto a los principios y conceptos de la economía circular y la sustentabilidad, donde se promueve tanto el incentivo de las empresas y las ciudades”.

Lo ve como un complemento de su formación, ya que pretende desarrollar lo aprendido en el ámbito laboral que le interesa. “Mi enfoque en cuanto a la circularidad es hacer asesorías para las empresas, yo lo visualizo así dentro de mi campo profesional”, sostiene.

Como un “acuerdo de producción limpia” recuerda Mario González Sepúlveda, la idea de una economía circular entre las empresas gastronómicas, hace ya unos años. En su caso, como presidente de Agata (Asociación Gastronómica de Tarapacá) y propietario del Restaurante Neptuno, estas instancias “nos fueron formando una mentalidad que ahora con el tiempo se ha ido consolidando y transformando en la economía circular”, comenta.

Para el empresario, crear una marca que cumpla con las 9R de la sostenibilidad es primordial, si se quiere entregar un espacio propicio para las nuevas generaciones.

“Es una necesidad que tenemos todos, el mundo entero debería participar de una economía circular para que nuestro planeta sea sustentable. Bajo esa convicción, es que nos metimos de lleno en este curso, estamos dando nuestros primeros pasos y estamos muy interesados, porque es la única forma de que este mundo pueda seguir existiendo”, expresa.

Las herramientas que se entregan en el proyecto “Muyuri Tarapacá”, han generado en esta primera etapa, un capital humano que buscará en la segunda fase, transferir los conocimientos a las iniciativas que se puedan concretar en un futuro, así como también incentivando la adopción de acciones circulares para las ya establecidas en la región.

Francisca Cabello Iriarte / Fotos: Cristian Vivero Boornes

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