• Tienen su propio emprendimiento llamado “LIQU+ARTE, VITROFUSIÓN Y RECICLAJE”

¿Imaginarían ver una botella de cerveza convertida en un especiero para la cocina o en un adorno para el hogar? Bueno, esto ya es posible gracias a las mágicas manos de un matrimonio de adultos mayores de Alto Hospicio, quienes reciclan el vidrio para crear diferentes objetos de decoración, usables y para regalar.


Se trata de Linda Ugolini (74) y Juan Querat (68), quienes llevan años reutilizando lo que pillan en la calle para transformarlo en algo útil, principalmente las botellas de cervezas, bebidas y vinos. Un trabajo de reciclaje que se puede observar tan solo al ingresar a su casa, ya que tienen cientos de botellas en el patio esperando ser transformadas. “Y eso no es anda, si atrás también tengo. Yo empecé haciendo con mi marido, vitrinas y un día, como en 2010, me fijé que me sobraba muchos vidrios de los cortes de vitrinas y dije, yo no los puedo botar a la calle, no puedo exponer a la gente y a los recolectores de basura a que se dañen, así que empecé a almacenarlos y a hacer cortes locos, con esos cortes locos hice el trabajo de vitrofusión y ahí pensé que, si podemos cortar vidrio por qué no podemos cortar botellas y empezamos”, cuenta la señora Linda Ugolini.

Linda Ugolini y Juan Querat

Pero para hacer ese trabajo de corte de botellas, debían contar con alguna herramienta especial para lograrlo. “Hicimos una máquina artesanal que está atrás de la casa (en el taller) y empezamos con mi esposo a desarrollar la creatividad. Yo soy la de las ideas, la que inventa, a la que se le ocurren locuras con las botellas, hago los moldes y mi viejo me ayuda a ejecutar”, relata.

Esta dupla creativa siempre ha trabajado desde su casa, contando con un taller en el cual tienen cientos de botellas más y otro tipo de materiales que reutilizan para usarlos en su casa y para la venta. Desde ahí, este matrimonio se entretiene creando y ofreciendo sus productos. Incluso, tienen un emprendimiento llamado “LIQU+ARTE, VITROFUSIÓN Y RECICLAJE”, con el que han ganado diferentes fondos concursables y se ha hecho presentes en diversas exposiciones y ferias de emprendedores.

Garrafa hecha a base de papel periódico.


Lo que se imagina Linda, su partner lo crea, como tomar los cuellos de botellas y convertirlos en saleros o en copitas. “Cualquier tipo de corte lo transformamos, no solo vasos y copas, también saleros, especieros y todo con botellas recicladas”.

La sustentabilidad está vigente en todo momento, puesto que no solo es el especiero reciclado con botellas, si no que además, va puesto al interior de un recipiente que también es confeccionado con madera reciclada. “Todo lo que es madera lo transformo. Me nació la idea y empezamos a crear estas cajitas que acompañan los especieros”, nos cuenta don Juan Querat.


EN LA BÚSQUEDA DE LAS BOTELLAS
En un principio, Linda hizo un contacto con una persona que trabajaba en un condominio en Iquique, quien la llamaba tres veces a la semana para que fuera a retirar las botellas que eran depositadas por los habitantes del lugar. “Íbamos con mi esposo y retirábamos una gran cantidad de botellas, después hice nexo con punto limpio y ahí me traje otra gran cantidad de botellas”, relata la septagenaria.

Con la pandemia los adulyos mayores se vieron afectados, ya que por las medidas sanitarias debieron dejar de ir a retirar como estaban acostumbrados y comenzaron a pedir apoyo. “Con este asunto de la pandemia y los puntos limpios cerrados, hablo por teléfono con amistades y las vamos a buscar, pero igual tenemos bastante stock, diversas botellas”, agrega.

Cientos de botellas que, a primera vista, una puede pensar que no servirán más, este matrimonio se ha encargado de demostrar todo lo contrario, porque ese hogar está adornado completamente con lo que crean usando esas mismas botellas.


Una lámpara de mesa hecha de una botella de licor y su pantalla solo con papel, es uno de los ejemplo. “También tengo lamparitas mágicas, que ayudan mucho cuando no tienes luz”, muestra Linda. Esta emprendedora utilizó botellas, les hizo un diseño a través de la técnica de la vitrofusión y en su interior, utilizando luces de navidad, hizo un circuito para alumbrar el espacio.


“Nosotros cortamos entre 40 a 50 botellas diarias, a veces 60, incluso a veces salen más. Pero uno dedica más tiempo, porque no solo es cortar, hay que evitar que, mientras voy cortando, no se quiebre, y ahí uno está entre media hora a 45 minutos. Me ocupo de eso en el día, tres horas en la mañana y tres horas en la noche, se me pasa el tiempo en el taller cortando, estoy todo el día haciendo algo, pero siempre usando cosas recicladas”, comenta don Juan.

Este dúo innovador es un claro ejemplo que la edad no importa si se tienen las energías y la consciencia de que la reutilización de cualquier objeto, aporta a no dañar al medio ambiente y demostrar que el reciclaje es el concepto que debe primar en los nuevos emprendimientos.

Andrea Ramos Leiva / Fotos: LaQuinta-news

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