El éxito de este sistema que permite recircular el agua, se ha vuelto un sustento económico y un cambio en el estilo de vida de sus productores.

No solo de la pesca se están llegando a sustentar alimentaria y económicamente las caletas que están al sur de la ciudad de Iquique. Hay algunas que también han visto la llegada de la agricultura hidropónica, como una fuente de trabajo para las mujeres, ya que si bien existen oportunidades laborales, el trabajo en el mar requiere de mucha fuerza que fisiológicamente hablando, es más propicia para el hombre.

Algunas de estas realidades fueron contadas a las autoridades regionales por las mujeres, madres, esposas, hijas y nietas de la Caleta San Marcos, ubicada a 110 kilómetros de la capital regional por la Ruta 1. Tras una lluvia de ideas, llegaron a la opción de Génesis Ávalos Cifuentes: la hidroponía.

Fue así como en el 2018 instalaron al lado de la escuela el invernadero “Hortalizas de San Marcos”, por medio del programa Mujeres Rurales de Prodemu e Indap Tarapacá, que llegó a congregar a 40 mujeres interesadas en generar recursos con lo que brinda la misma naturaleza.

Génesis, quien es la secretaria de este espacio y también dirigenta de la junta de vecinos, cuenta que estos cuatro años han sido de máximo aprendizaje, de ser pacientes con los tiempos de los cultivos, de entender cada planta y sus requerimientos y es un gusto adquirido que se traduce en las ocho mujeres que trabajan a diario en este pulmón verde.

“Todas aprendemos a hacer diferentes tipos de cosas, porque antes en cada una era muy notorio lo que sabíamos hacer, entonces ahora todas tenemos que aprender lo mismo para que si falta una la otra pueda reemplazarla y no hayan problemas”, explica.

Yenny Hernández Ahumada, Maritza San Cristóbal, Josefina Jou Guaji, Yocelyn Silva Huerta, María Jimena Collao y Jimena Oyanedel, también son parte de este equipo que ha aumentado a tanto su producción, que este año obtuvieron el financiamiento para instalar una nueva y segunda estructura.

“La nave es la segunda fase, porque a nosotras el invernadero se nos hizo pequeño, tenemos muy poco espacio hasta para nosotras mismas, entonces con otro lugar es más grande el negocio, vamos a tener muchos más productos de los que ya teníamos, queremos plantar limones, papas…”, cuenta.

Las lechugas son producidas en las tuberías hidropónicas y otras están sobre sacos de fibra de coco que les han llegado a proporcionar tomate, acelga, morrón amarillo, porotos verdes, apio, cilantro, ají cristal, zapallo italiano, pepino de ensalada, melón, cebollín y perejil.

Todos estos alimentos son vendidos a pequeños locales en físico dentro de la región y también a emprendedores que por estos días comercializan a través de redes sociales.

Su cercanía del establecimiento educacional no ha incidido en que los alumnos puedan tener un tiempo para conocer las instalaciones y entender un poco más sobre esta materia, ya que para ellas “hay mucho que enseñar y los niños tienen mucho que aprender. Para nosotras también fue como volver a la escuela en un principio, porque nos enseñaron a hacer de todo, cómo podar un tomate, cómo poder guiarlos, los bichitos también porque cada planta tiene su plaga, entonces uno tiene que utilizar ciertos productos y que son orgánicos todos, no ocupamos químicos”.

ESTILO DE VIDA

Muchas veces se piensa que las frutas y verduras compradas en los grandes supermercados no son realmente tan frescas, ya que provienen desde otras regiones, pues en Iquique existen dos cadenas, Unimarc y Jumbo, que entre sus estantes tienen los productos orgánicos e hidropónicos de Hidro Natura.

La empresa está en Altos Los Verdes, a 21 kilómetros al sur de Iquique, por el camino hacia el ex zoológico de la caleta, y fue fundada por Yerko Yutronic, un hombre que hace 18 años vive en Iquique y que durante dos décadas y media estuvo cumpliendo turnos mineros.

Por medio de un amigo en Antofagasta, su ciudad natal, conoció este sistema que es llamado el arte de cultivar plantas sin la necesidad de contar con suelo agrícola. Leyendo más al respecto y analizando también la idea de buscar una independencia económica para dedicar tiempo a la crianza de su hijo menor, llegó a solicitar un terreno a Bienes Nacionales para instalar dos invernaderos y con el correr de los años, se ha doblado la cifra.

“El proceso te permite recircular el agua y eso es bajar un consumo importante de lo que es la agricultura tradicional. Nosotros tenemos estanques de tres mil litros y el agua se recircula las 24 horas y al siguiente día hay que reponer 100 o 150 litros por cada estanque y ese es nuestro consumo de agua”, asegura.

Con cultivos de lechugas roble verde, lollo rossa, lollo bionda y española, además de berros, rúcula, cilantro, perejil, acelga y albahaca verde y morada, Yerko ha podido optar a una sustentabilidad alimentaria que beneficia a su familia y a su vez, tener una comercialización de 2.500 plantas semanales en un espacio que tiene la capacidad para 3.800.

Junto a su equipo y las semillas holandesas que son germinadas cerca de la caleta, se siente agradecido de haber cambiado su estilo de vida, haber mejorado su alimentación y de paso, ofrecerles a restaurantes, hoteles y magnas empresas un producto 100% local y natural.

Cada vez son más las apuestas personales y colectivas en torno a los cultivos hidropónicos, dando cuenta de una solución ante la escasez hídrica para que el día de mañana no falte el alimento y es también una realidad palpable que se puede ir transmitiendo en el aprendizaje para las nuevas generaciones.

Por: Francisca Cabello / Fotografías: Cortesía

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