Se trata de dos profesoras que fusionaron sus gustos por las plantas y la construcción para llevar una vida sustentable.

Un sueño típico chileno es poder comprar una casa propia, pero los exponenciales valores que tienen los terrenos en Iquique, ha hecho que este anhelo se convierta en una limitante y eso fue lo que les pasó a Carla Reyes y María José Navarrete, una pareja de profesoras que, al verse enfrentada a los costosos precios de las inmobiliarias, decidieron emigrar al sector de La Huayca para construir su vivienda y lograr la soberanía alimentaria.
Un zapallo de casi siete kilos, berenjenas, tomates cherrys y choclos, fue lo que obtuvieron de una de sus cosechas, luego de haber sembrado a fines del 2020, cuando dieron el gran paso de vivir en la Provincia del Tamarugal y comenzaron a remover las costras de sal para preparar el terreno y llevar una vida bajo el cielo abierto de la pampa, con energía solar y compost.
Felices con jugos naturales celebran y se sienten orgullosas de ver todo lo que ha salido de maceteros, bancales y cajas de tomates, esto como fruto de una inspiración que tuvo Carla en 2019, al ver los videos de las youtubers Wini Walbaum y Mi Jardín en el Desierto.


Mientras ella se encarga de germinar y sembrar, María José se dedica de ensamblar, construir y crear de todo lo requerido para la siembra. Su pareja comenzó en la jardinería preparando el hummus de lombriz y su mayor inspiración era lograr disminuir los residuos a través del reciclaje. Una cosa fue llevando a la otra y hoy cuentan que su compost ha llegado a generar 200 kilos de nutrientes orgánicos.

VALORAR Y QUERER LAS PLANTAS
Durante el primer año de la pandemia, Carla encontró cómo darle una vuelta a la crisis y usó ese tiempo para aprender de la tierra, las plantas y las características de cada especie. “Estamos muy alejados de la naturaleza, tenemos que aprender a valorarla para cuidarla”, expresa la educadora de enseñanza básica, quien ha aprendido a organizar su tiempo de trabajo entre las aulas virtuales y los cultivos.
Ya dejó de comprar lavanda y orégano y aunque confiesa que es difícil llegar a decir, “no compro en supermercados”, por lo menos ahora sabe que la mayoría de los alimentos que se llevan a la boca, están libres de químicos y eso para ella es realmente valioso.


“No uso pesticida, solo cola de caballo para los hongos”, comenta la creadora del perfil Miss.Huertas de Instagram, por la sencilla razón de que los mismos insectos ayudan a controlar el crecimiento de sus alimentos.
Durante este tiempo han contado con el apoyo de amigos y familiares, si de reutilizar desechos se trata y reciben los residuos de un local de sushi en Iquique para su compostaje. Así, en un semestre y a punta de confianza, trabajo, disciplina y esfuerzo, han logrado obtener sus propios vegetales para el menú diario en la pampa.

Por: Nancy Páez Fotografía: Keyla Larrea G.

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